
domingo, mayo 17, 2009
EL ELEFANTE ENCADENADO (Jorge Bucay)

Etiquetas: Sentimientos
viernes, mayo 15, 2009
Una ruina...
Maemiaaaaaa... todo está en crisis... toda empresa se hunde menos Dodot... gracias a mi pequeña Carolina... maemiaaaa.... me deberían dar un coche de empresa o algo no?.
uff... como decia la canción..."caca, culo, pedo, piiiiisss".

P.D.: Su aficción preferida estrenar el pañal recién puesto justo y cuando le estás terminando de cerrar los corchetes del pijama. Es su forma de decir...uuuupss... ¿he sido yo?..
Besos de miel lactantes.
Etiquetas: Carolina
jueves, mayo 14, 2009
Crónica de un parto anunciado (2ª parte)
Pensé que me daba igual mientras que hiciera bien su trabajo. Le pregunté a la matrona y me dijo que era muy bueno (no sé por que yo ya me temía cual iba a ser el desenlace de aquello). Me incorporaron y me sentaron en el filo de la camilla con la espalda descubierta y en ese momento llegó Don Anestesista que seguía protestando y haciendo comentarios. Noté la aguja de la anestesia local y acto seguido pensé… “ya está, todo ira bien ahora, se acabó el dolor (que ya empezaba a ser intenso)” pero mientras pensaba esto noté como si alguien hurgara en mi columna. Don Anestesista protestaba y pedía el instrumental y seguía intentando encontrar la forma de entrar entre mis vértebras. A todo esto yo me quejaba y soportaba las contracciones mientras él me preguntaba que qué me pasaba y me decía que aquello era un parto y que yo debía saber a qué había venido. La oxitocina ya corría por mis venas desde el gotero y las contracciones empezaban a no darme tregua.
Don Anestesista decidió probar mas abajo, y volvió a clavarme la uña del pulgar entre las vértebras para localizar el sitio, otro pinchazo de anestesia local y nada… pidió más instrumental, probó en otra situación más arriba, más abajo y seguía despotricando. A todo esto yo arqueaba la espalda lo más posible para intentar que aquel hombre encontrara el dichoso canal de entrada mientras la única sujeción que tenía era la de mis propias piernas en las que clavaba mis dedos intentando soportar el dolor. Al cuarto intento la matrona preguntó a Don Anestesista si llamaban a Don Otro Anestesista a lo que él argumentó que para qué lo iban a molestar, que si él no era capaz Don Otro Anestesista tampoco (maldita soberbia, que Dios lo perdone).
Seis veces lo intentó el señor Don Anestesista antes de determinar que era imposible ponerme la anestesia epidural.
Con la espalda rota por los pinchazos empecé a no poder soportar el dolor de mis contracciones. La matrona me dijo que empujara y así lo hice en cada contracción. Bajaron a mi marido al paritorio y no tuve que decirle nada, solo vio mi cara y le dije estoy con oxitocina y sin epidural, él cambió la cara y yo empecé a llorar.
A partir de ahí todo se hace confuso, yo ya no gritaba, bramaba como los animales me agarraba los brazos me mordía, me arañaba… no podía soportarlo más… estaba dilatada ya de seis centímetros, mientras intentaba apretar y mi espalda se me rompía en cada pinchazo que me habían dado. Ya no recuerdo el tiempo que pasó, ni quienes estaban allí conmigo, sólo mi marido, cuando llegó mi ginecólogo sentí un alivio profundo, me confié en sus manos y sólo le dije: “no puedo más”.
No sé que pasó acto seguido, solo recuerdo un trasiego de gente por detrás mía y después el silencio. Cuando desperté no había ya dolor pero la confusión era enorme. Casi no podía articular palabra, no podía abrir los ojos no sabía nada de lo que había pasado. Sentía el circular de las ruedas de la camilla por debajo de mi cuerpo y alguien que empujaba ésta. Sólo pude decir: “¿mi bebe?”… me contestó una voz: “tu bebe está bien” y entonces me dí cuenta de que no sabía si seguía dentro de mi y si aquello había sido solo un desmayo y tenía que seguir pariendo. Volví a preguntar: “¿he parido?”… “Sí” me dijo la voz … cuando fui consciente de que había parido un temor recorrió mi cuerpo: “¿Cesárea?”… “No” me contestó… y ya no pude decir nada más. Dos lágrimas recorrieron mi rostro.
Según mi marido, que estuvo cogiéndome la mano en todo momento, me anestesiaron y mi ginecólogo me hizo la episiotomía y trató de sacar a la niña con ventosa. La niña estaba muy alta y uno de los enfermeros empezó a hacerme una maniobra presionado mi vientre para ayudar a que esta bajara. Tuvo que repetirla tres veces hasta que por fin descendió, por desgracia uno de los anillos de la vagina no había dilatado y se desgarró. Mientras yo me movía aún estando inconsciente, mi ginecólogo le decía a Don Anestesista: “Don Anestesista, yo de anestesia no entiendo pero esta mujer se está moviendo” y Don Anestesista sin mediar palabra me volvía a incrementar la dosis de anestesia.
No me ha querido decir mucho más al respecto pero sí sé que cuando le dijeron que tenía que salir de paritorio cuando ya habían terminado conmigo subió a la habitación donde esperaban mis padres y no pudo contener las lágrimas hasta que vio a su hija en la incubadora.
Ahora me pregunto cómo puedo superar el hecho de no haber visto nacer a mi hija, de no haberla sentido sobre mi vientre para poder olvidar todo el dolor sufrido, de no haberla recibido con todo el amor que tenía guardado para ella.
Agradezco a mi ginecólogo que entendiera que mi sufrimiento había llegado a su límite, que no desistiera en su empeño y que pusiera todo su esfuerzo en que aquello no terminara en cesárea después de todo lo que habíamos luchado por ello.
Agradezco a mi marido el que no me soltara la mano en ningún momento, porque yo sabía que estaba allí dentro de mi sueño, ha sido muy valiente y siento el sufrimiento que aquello pudo haberle causado.
Agradezco a mi hija sus ganas de vivir y su lucha, su vitalidad y su especial forma de devolverme la esperanza en la vida y en sus ojos, en su amor y su inocencia.
Y a todas las personas que no me hicieron fácil el camino, deseo sólo que Dios los perdone porque yo ya los he perdonado. Sé que me será difícil superar este trauma pero no me quitarán el deseo de ser madre y de volver a querer serlo cuando me recupere.
martes, mayo 12, 2009
Crónica de un parto anunciado (1ª parte)
Han sido tres años de espera, tres años en los que he hecho todo lo posible por conseguir mi objetivo. He llevado un duro entrenamiento físico, he cuidado mi alimentación, me he sometido a tratamientos para mejorar mi fertilidad y todo ello dio su fruto aquel 18 de agosto de 2008 cuando la analítica en sangre (después de dos falsos positivos en orina los test de farmacia no me decían nada) me mostró el milagro que tanto había esperado.Todo fue felicidad. Luego, yo ya sabía que no sería fácil, aunque siempre tienes la esperanza de librarte de todos los malos síntomas que están vinculados con el embarazo. Pero no fue así. Los tres primeros meses fueron una sucesión de días y noches plagados de mareos y vómitos. Cualquier olor a comida me hacía vomitar, sólo podía comer pan y puré de patatas o arroz, sin especias, casi sin sabor a nada. La inactividad, los mareos y los vómitos me hicieron perder las fuerzas y estaba siempre agotada y con sueño. Tras este largo periodo de reposo y tras pasar de una actividad física frenética y una dieta plagada de verduras y proteínas a la inactividad más desesperante engordé cuatro kilos en tres meses, cosa que horrorizó a mi ginecólogo que me había exigido adelgazar como cosa apremiante antes de quedarme embarazada. Me puso un límite, un límite bastante difícil de conseguir… así que, aunque mejoraron las náuseas no pude en un mes mejorarme lo suficiente como para conseguir ese límite y a esas alturas del embarazo mi ginecólogo (privado claro, ya que obviamente con mi edad y con problemas de fertilidad yo tenía una lista de espera en la seguridad social por delante de años) me declaró su intención de no asistirme el parto. Me dijo que yo tendría diabetes gestacional y seguramente preclampsia y que él no se arriesgaba con un parto de ese tipo. Le agradezco su sinceridad al aceptar sus limitaciones médicas ya que él es especialista en fertilidad pero la verdad es que se me vino el mundo encima. Estaba embarazada de cuatro meses, algo que había soñado durante tanto tiempo ya ahora me sentía desamparada. Llevaba también mi seguimiento por la seguridad social, pero a la hora de la entrevista con mi matrona cometí un error: le dije que tomaba una medicación que me había recetado mi ginecólogo privado para la fertilidad. Da la casualidad de que esa medicación también se utiliza para el tratamiento de la diabetes y como yo tengo resistencia a la insulina (que no es diabetes porque yo los niveles de azúcar los tengo perfectamente aunque de esto nunca parecieron enterarse en los controles que me hacían) me mandó directamente a la consulta de alto riesgo (¡por diabética claro!). Aquellas consultas de alto riesgo eran interminables. Todavía con mis nauseas pasaba la mañana entera de pie en un pasillo atestado de embarazadas esperando a pasar a una consulta en la que nunca tenían mi expediente, y obviamente una vez que lo tuvieron me preguntaron: “bueno señora entonces… usted es diabética ¿no?”. Y claro, al explicarle lo que había sucedido con la medicación en cuestión el médico se ofuscó exigiéndome que dejara de visitar a mi ginecólogo privado o que dejara de saturar los servicios de la seguridad social, que las dos cosas no podían ser. Todavía no entiendo la poca tolerancia que tienen los médicos de la seguridad social a que hagamos uso de las compañías privadas. El caso es que por fuerza me querían tratar como diabética y ya se sabe que la mayoría de casos de partos de diabéticas finalizan con cesárea. Empecé a desesperarme, la “dulce espera” se estaba convirtiendo en una triste sucesión de visitas médicas en las que todo el mundo parecía querer deshacerse de mi. Consulté con otro ginecólogo privado, pensé: “si tu no me quieres otro novio me querrá” como dice la canción. La consulta de éste último fue un 5 de enero, era mi última esperanza ya que no quedaban más ginecólogos de mi seguro que atendieran partos. Entramos a la consulta mi marido, mi madre y yo. Después de unas preguntas de rutina me dijo que estaba muy avanzada para llevarme el parto pero que aún así me haría un favor. Me examinó, examinó al bebe en la ecografía y se sentó en su sillón de piel mientras me miraba. Serenamente empezó a darme argumentos que yo no entendí muy bien al principio. Pero al final entendí que lo que me ofrecía era, que si quería que me atendiera, tenía que ser por cesárea. Empezó a hablarme de las bondades de la intervención, la comodidad de no esperar y saber cuando será, lo bonita que sería la niña y el poco sufrimiento que tendría al no tener que parir. Sí señores, me vendió la cesárea perfecta. Mientras yo afirmaba con la cabeza todo lo que me decía, mi marido buscaba con la mirada la puerta de salida. Nos fuimos de allí confusos, sin saber muy bien qué estaba pasando. Lloré en el camino de vuelta, lloré mucho. Tantos años esperando a mi bebe para que ahora nadie quisiera recibirla con un mínimo de consideración.
El día 6 de enero viajaba a Cádiz como último recurso, tenía que visitar a mi ginecólogo de toda la vida, al que me trajo al mundo, para saber si realmente todo parecía tan negro como me lo habían pintado.
La consulta con él fue como me la había imaginado. Me dio toda la tranquilidad que esperaba, todo iba bien, la niña estaba bien, no había ni diabetes gestacional ni preclampsia. Yo tendría un parto natural.
Así que me quedé en Cádiz el resto del embarazo que no estuvo falto de vértigos, otitis, orzuelos, herpes, cólicos de riñón e infecciones de orina que, aunque dolorosos, no eran nada de la gravedad de lo que me habían augurado. Lo peor: la distancia. Nunca había estado separada de mi marido durante más de unos días y los viajes Murcia- Cádiz se hicieron para él, cada viernes, una rutina. Pero no eran suficientes un par de días para recuperar todo el tiempo que nos faltaba.
Todas las madres me decían que en el momento que me pusieran mi bebe encima en el momento del parto se me olvidaría todo.
Por fin llegó la Semana Santa y él vino a quedarse conmigo hasta el momento del parto. En estas últimas semanas predominó el cansancio, la impaciencia, el temor pero sobre todo el deseo de ver a mi bebé por fin entre mis brazos.
El día 28 de abril, día en que mi ginecólogo había fijado la fecha probable de parto, en la consulta de monitores me examinó. Concluyó que todo iba muy bien y que había empezado a borrar el cuello del útero aunque la niña estaba un poco alta y me realizó una maniobra por la que despegan las membranas para facilitar el comienzo del parto.
Al día siguiente me desperté como muchas otras mañanas con contracciones suaves, solo que esta vez eran muy rítmicas. Al levantarme expulsé el tapón mucoso y mi marido empezó a anotar las contracciones que se espaciaban exactamente siete minutos unas de otras. La intensidad de éstas fue elevándose y tras hora y media decidimos irnos a la clínica. Comí algo, más que nada por calmar los nervios y preparé todo lo necesario para la clínica. Estaba segura que con contracciones tan suaves y cada siete minutos me dirían que me volviera a casa hasta que la cosa avanzase pero mi madre y mi marido me convencieron que era mejor ir.
Al llegar allí seguía con contracciones y avisaron a la matrona que me puso el registro de monitores donde se reflejaban mis pequeñas contracciones y el corazón de mi niña latiendo perfectamente.
Luego me examinó con un tacto y cual fue mi sorpresa que me dijo que la bolsa estaba rota, por lo visto era una fisura alta y había estado perdiendo líquido sin darme cuenta. Estaba dilatada ya de tres centímetros y casi no me había enterado. Me dijo que subiera a la habitación y me pusiera el camisón que enseguida me bajaban a paritorio. Todo era tan rápido que casi no me creía que tuviera tanta suerte. Me dijo que la dilatación iba muy bien y que sería un parto rapidito y que por la tarde en unas horitas podría ver nacer a mi niña.
Yo estaba entre nerviosa y contenta, tanto tiempo esperando y al final todo iba a salir mejor de lo que me había temido. Ya pronto vería los ojos a mi hija después de tanto sufrimiento.
La matrona llamó a mi ginecólogo y le comentó la situación. Al no saber desde cuando estaba rota la bolsa y al estar mi hija muy arriba decidió que me pusieran la epidural (esto ya lo había yo solicitado pues mi sensibilidad al dolor es muy alta, es lo que se refiere con el término “bajo umbral del dolor”, término del que muchos profesionales médicos se han mofado en mi presencia diciendo que eso es ser “quejica”, llámese como se llame, mi nivel de sufrimiento ante un simple pinchazo de analítica común es mayor que el de otras personas) y posteriormente me suministraran oxitocina para ayudar a que la niña bajase al siguiente plano.
En este caso yo hubiera agradecido que se hicieran las cosas en el orden en el que se dijo que se hicieran pero por el contrario me pusieron un gotero y llamaron al anestesista.
Me coincidió el cambio de matrona y la matrona nueva me puso otra vez el registro pero al contrario que por la mañana el monitor no marcaba ninguna contracción, empezando a ser estas mucho más fuertes que las de por la mañana. El monitor estaba colocado en mitad de mi ombligo cuando por la mañana la otra matrona me lo colocó en el bajo vientre. Bueno, pensé, cada uno lo hace a su manera.
En ese momento ocurrió algo que cambiaría el trascurso de mi parto para siempre…
Etiquetas: Carolina
lunes, mayo 11, 2009
El sueño más dulce...
Etiquetas: Carolina
sábado, mayo 09, 2009
Nosotras mismas y Carolina
Etiquetas: Carolina
lunes, mayo 04, 2009
Carolina YA ESTÁ AQUÍ.
Etiquetas: Carolina
martes, abril 28, 2009
Semana 41 de gestación (semana de desesperación)
Etiquetas: Embarazo
miércoles, abril 01, 2009
Semana 37... y seguimos esperando
Una minicuna "colecho"...

Más información....http://www.yoshito.es/index.php?main_page=product_info&cPath=5_88&products_id=811
Un intercomunicador...
con pantallote, la verdad es que esto ha sido un capricho tecnológico...jjejeje... pero hay que tener cuidado porque según en qué casa, si hay interferencias, es imposible verlo bien, menos mal que en la mia va bien. La pienso dejar instalada hasta que tenga 18 años... que nunca se sabe...

Esterilizador para...
bueno... para todo porque en principio espero no usar muchos biberones... confio que al menos la comida me salga gratis, es decir, que me la regale la "central lechera" muuuu... pues eso, sé que no voy a usarlo continuadamente pero en situaciones puntuales cuando un chupe se cae al suelo en la calle o para las cosas que están recien compradas para darle un primer baño, pues sí.. de todas formas mi costillo se negaba a que fuera de microondas por aquello de las ondas, así que es de vapor como se ha hecho toda la vida... nada de métodos Milton ni nada de productos químicos... por eso es uno que no es excesivamente caro... Es de la marca Jané y la verdad es que todavía no la he probado...
Próximo capítulo sacaleches y carrito.... toda una aventura...La suerte de haberte encontrado (the day- Babyface)
Despertarme a tu lado con tu mano en mi vientre.
Desear que se pare el mundo para hacer este momento eterno
mientras tú susurras en mi oido esta canción.
Qué suerte el haberte encontrado... mi vida...
Qué suerte el que seas tú el padre de mi hija...
Etiquetas: Sentimientos
viernes, marzo 27, 2009
Empieza la cuenta atrás...
Acabando la semana 36 siento que ya falta poco....
Que misterio el de la vida...
Qué bella es la experiencia de tener un hijo...
y así lo canta Pedro Guerra... preciosa canción llena de sentimiento.
miércoles, marzo 25, 2009
Te amo tanto amor...
hace ya diez años,
giró el mundo,
mi mundo gris
cambiando para siempre mi destino.
Fue una noche fría de Enero,
cuando tu mano
tan cálida
sujetaba la mía
mientras el borrador
desdibujaba fracciones
en el cuaderno de clase.
Nos habíamos conocido en verano,
en un encuentro pactado
para repasar materias numéricas.
Quien me iba a decir a mí
que las ciencias exactas
me saldrían tan a cuenta.
Y desde entonces
varios atisbos de mistad
con matices de algo más,
pero contuvimos el amor
y el aliento
como quien pudiera amansarlo
serenamente
sin pensarlo.
Aquella noche
entre límites y cálculos,
bordeando el infinito con a las manos,
la habitación quedó en silencio
y tus ojos de miel
y mis ojos de menta
hicieron la mezcla perfecta
diciendo todo lo que no decían
nuestros labios.
Tu boca apresó mi boca
suavemente
y dejé inundar por tu amor
ya liberado.
Todo cobró un sentido mudo y nuevo.
Todo cobró un sentido inesperado.
Pasaron, horas
días enteros
dentro de aquel beso
y mientras tanto,
la noche avanzó sólo un minuto,
como si pareciera habernos dado
un indulto de tiempo enamorado.
Pero llegó el miedo
y me hizo mella
y no pude evitar preguntarlo:
- ¿Y ahora que somos?- te dije
- Somos novios- afirmaste alto y claro.
Y nunca una palabra fue tan nuestra,
nunca otra pudo unirnos tanto.
En ese mismo instante
yo ya era tuya
y tú
eras mío sin embargo.
Hace ya diez años
y tengo miedo
del tiempo que ha pasado
sin notarlo.
Desde aquel beso nunca,
nunca,
nos habíamos separado
y ahora estoy sin ti
y tú tan lejos
y mi cuerpo ausente
y desmembrado
extraña cada una de tus gestos,
tu calor
y el tamaño de tus manos.
Lo hacemos por amor,
no lo he olvidado,
lo hacemos porque dentro de mi vientre
crece una sirena que ha brotado
del amor que aumenta
cada día
entre tu corazón y mis labios.
Pero no olvides mi amor
que siempre aguardo
a que regreses cada noche
enamorado,
a que me arropes
con tus brazos.
Que yo cultivo este amor
tierno de orquídeas
como quien guarda su tesoro
más preciado.
Y ahora
vida de mi vida,
recuerda que cada segundo
que transcurre,
te guardo el amor
que no te he dado
para que cuando regreses
algún día,
lo encuentres para ti
bello e intacto.
Etiquetas: Sentimientos
jueves, febrero 05, 2009
Esther Píscore (Les Luthiers)
Etiquetas: Humor
jueves, enero 29, 2009
28 semanas de gestación. La canastilla

Ya estamos de 28 semanas y ahora es cuando empieza a cundir el pánico. Es el tiempo de empezar a pensar en "la canastilla".
Lo primero que se me viene a la cabeza al oír esta palabra es imaginarme cual Caperucita Roja con mi cestita de mimbre, pero no, no se trata de irnos a coger setas, ni de encestar en una canasta diminuta.... Se trata de preparar la ropa del bebé y yo me pregunto ¿y qué necesita un bebé además de teta, pañales y un pijama?, pues por lo visto muuuuchas más cosas y cosas muyyyy raras para alguien que no domina el vocabulario sobre el tema.
Para prepararme para tal compra, descubrí en una tienda un listado de todo lo necesario y pensé ¡Qué bieeeennnn, ya estoy salvada!. Pues no. Al ponerme a leer detenidamente me horroricé pensando que voy a necesitar mucha mas ayuda de la que creía. A continuación os detallo el listado y mi reacción para que podáis comprenderme:
TODO LO QUE NECESITO PARA "MI BEBE":
PARA VESTIR: (Esta parte ha sido la más inquietante).
- 4 o 5 camisitas de Batista (Batista?? el dictador cubano?? no es pronto para empezar con politiqueo?)
- 4 o 5 ranitas (bueno yo le había comprado una jirafita de peluche porque me parece que es pronto para las mascotas pero cuando menos es original no??)
- 8 u 10 pañales por día (Oh! Dios mio! eso es cierto?, esto que es un niño o una máquina de compostaje?)
- 4 o 5 Chambritas de algodón ( y qué leches es una chambrita? y lo que es peor, para qué leches sirve una chambrita?)
- 3 o 4 jerseis de lana o Perlé (si hombre Perlé.... el que jugaba con la selección brasileña no?)
- 3 o 4 pantaloncitos o polainas (a mí lo de las polainas me suena muy: "señolita escalataaaaaa" raro es que no incluyan un refajo o algo de eso también.)
- 4 trajecitos, conjuntos o peleles (sin comentarios).
- 3 o 4 pijamas (hombreeee... por fin algo que conozco, algo que sí he aprendido es que los pijamas de bebé se diferencian de el resto de la ropa porque tienen pegados los pies, es decir la pernera del pantalón le llega hasta la punta del pie... todo lo que no lo tenga así no es un pijama, a no ser que sea de verano... entonces se me hacen indistinguibles)
-3 o 4 pares de patucos (esto sí que sé lo que son, pero tengo una duda... los patucos son para estar por casa o también para la calle y si son también para la calle cuando usan los zapatos esos que no tienen suela?)
- 2 gorritos de lana (esto también lo entiendo)
- 2 arrullos (ahhhh amigaaaaaas.... aquí viene el dilema... hay que saber distinguir entre el "arrullo", la "toquilla" y la "capa de baño". El error viene cuando ves un "arrullo" que es como una especie de capita que tiene tela de toalla por un lado y tela normal por otro y tu piensas: una toalla... pues no... es para arrullarlo o abrigarlo. Luego la "toquilla" que es de lana o de hilo y tampoco sirve para secarlo sino para arrullarlo, como el arrullo y luego la capa de baño que tiene toalla por los dos lados..... eso sí que es para secarlo, inquietante no?)
- 2 toquillas.
- 1 buzo (vamos a ver.... yo sé que hay que tener cuidado a la hora de bañar al bebé... pero como para tener preparado a un buzo??)
Entendéis ahora mi crisis nerviosa?... parece que hiciera falta un master en moda infantil para enterarse.... ante esto a una madre novata solo se le ocurre decir:
jueves, enero 15, 2009
Carolina returns (26 semanas de gestacion)
Etiquetas: Embarazo
lunes, diciembre 22, 2008
Gimnasio, ¡Qué bien sienta hacer deporte!

Si fuera solo ese el problema, pues nada te unes al ejercito de zombis cósmicos del gimnasio y ya está! Pero noooo. No hay zombis en el gimnasio. Hay una ristra de tías súper atléticas y (súper histéricas… jo es que no me he podido contener) que se dedican en su tiempo libre a… irr al gimnasio!!... Que horror. ¿Que pasó con el tiempo en que las mujeres se cultivaban oyendo el dulce sonido de la música o haciendo artesanía bordada que quedaba súper chula y no tenias que levantar tu culo de la silla?
Una de las cosas que más odio del gimnasio, aparte de sudar como un caballo de feria, es la hora del vestuario. La gente ha perdido todo el sentido de la vergüenza.
Etiquetas: Humor
miércoles, diciembre 17, 2008
Sueños
Soñé un día con mi sueño.
Soñé que se realizaba,
sobre un cielo ceniciento.
Soñé que era, soñando,
un niño gris y pequeño,
y que sobre una montaña,
descansaban nuestros cuerpos.
Soñé y soñé una vez más
y soñé con otros sueños.
Quién me iba a mí a decir
que nunca habría otros sueños.
Etiquetas: Poemario
martes, diciembre 16, 2008
miércoles, diciembre 10, 2008
Chove en Santiago (Luar na Lubre & Ismael Serrano)
Luar na Lubre es uno de mis grupos preferidos. Galicia... uno de esos lugares que tengo pendiente visitar...
Besos de miel...
Etiquetas: Música del alma
lunes, diciembre 08, 2008
Yo de mayor...
Definitivamente... yo de mayor quiero ser Beyoncé....o Sasha Fierce o como se llame.. ¡Cómo baila la tipa ésta!....
Cotilleo: ¿Y eso que dicen que la muchacha de la izquierda es su coreógrafo trasvestido?... la verdad es que es un poco "caballuna" como diría mi padre jejeje...
Madre mía yo bajo la pierna hasta ahí y me descoyunto seguro.... uffff.. Besos de miel....
Etiquetas: Música del alma






