Su mirada se perdía en un punto distante en el horizonte, gélida y ausente.
Regueros de gente se aproximan buscando una respuesta a su desdicha y ella, tan lejana, tan próxima a veces...
Nadie lo sabe pero en su rostro hay huellas del paso de las aguas saladas, tibias y brillantes, que han ido escurriendo su vagar por su cuerpo hasta permanecer húmedas y anfibias en las yemas de sus dedos.
Como hilos de mar se derraman anclando su ánimo y su espíritu. Y sigue allí, acuosa y misteriosa, Reina de su Reino, pero diferente ahora.
El suspiro que emanan sus labios agita los turbantes de lavanda que embriagan el aire de un púrpura que dura solo un instante.
Pero siguen llegando desde puntos insospechados, de las tierras del Norte, del Sur árido, de los extremos grises.
Solo ella sabe del remanso azul que está engarzado entre sus besos y reparte ecuánime todo lo que ellos necesitan, despojándose de su hermosura lentamente, de sus lágrimas de arena, de su corona.
Ella conoce el secreto. El punto sereno del fin cercano.
Su trono dorado aloja sus huesos cansados y doloridos, pero eternos.
El agua calma su sed de inviernos y le regala torbellinos blancos de espuma de primavera. El clamor de voces ha cesado un momento en el que ella ha esbozado media sonrisa que ha dejado un recuerdo de ola, un rumor palpitante.
La Reina es efímera y continúa, una y otra vez, regresando a su Reino a esperar dulcemente la marea.
Regueros de gente se aproximan buscando una respuesta a su desdicha y ella, tan lejana, tan próxima a veces...
Nadie lo sabe pero en su rostro hay huellas del paso de las aguas saladas, tibias y brillantes, que han ido escurriendo su vagar por su cuerpo hasta permanecer húmedas y anfibias en las yemas de sus dedos.
Como hilos de mar se derraman anclando su ánimo y su espíritu. Y sigue allí, acuosa y misteriosa, Reina de su Reino, pero diferente ahora.
El suspiro que emanan sus labios agita los turbantes de lavanda que embriagan el aire de un púrpura que dura solo un instante.
Pero siguen llegando desde puntos insospechados, de las tierras del Norte, del Sur árido, de los extremos grises.
Solo ella sabe del remanso azul que está engarzado entre sus besos y reparte ecuánime todo lo que ellos necesitan, despojándose de su hermosura lentamente, de sus lágrimas de arena, de su corona.
Ella conoce el secreto. El punto sereno del fin cercano.
Su trono dorado aloja sus huesos cansados y doloridos, pero eternos.
El agua calma su sed de inviernos y le regala torbellinos blancos de espuma de primavera. El clamor de voces ha cesado un momento en el que ella ha esbozado media sonrisa que ha dejado un recuerdo de ola, un rumor palpitante.
La Reina es efímera y continúa, una y otra vez, regresando a su Reino a esperar dulcemente la marea.

7 comentarios:
lo de 'en su rostro hay huellas del paso de las aguas saladas, tibias y brillantes' he recordado lo que hace el agua en las rocas...que las moldea a su antojo, las alisa...las pule..jaja no sé porqué he pensado en esto.
Veo por aquí que dices que te gusta cantar. A ver si algún día incuyes por aquí alguna muestra, que es bueno sacar lo que uno tiene dentro.
Hasta otro momento, Aneralia.
Carmencitta: Es el recuerdo marino que desprende la Reina. Me alegro que te haya traído esos recuerdos. Besos.
Eticaniano: me gusta cantar, me gusta mucho, pero hay veces que no se puede hacer algo por el simple temor a no hacerlo bien. Sé que no es razonable dejarse vencer por el miedo pero… aún soy débil… quizás no lo sea para siempre. Besos.
"Su trono dorado aloja sus huesos cansados y doloridos"
Pero sigue estando en el trono...;).
Un beso Ane. Qué bien escribes. Qué envidia...
Eso te iba a decir: que no hay que temer no hacerlo bien. Es típico de la adolescencia cortarse por poca cosa. A mí también me pasaba bastante. Seguro que sin darte cuenta irás poco a poco cortándote menos. Es mucho más frecuente de lo que nos parece llegar a tener habilidades que nunca creímos tener. Muchos que actúan ante mucho público se confiesan tímidos. Todo está en esforzarse cada día un milímetro más. Si a mí me gustara cantar haría grabaciones para mí (por el momento). Suerte, gaditana-murciana.
No sabía que Ane() fuese una adolescente, ¿a qué "insti" vas? Por cierto, estoy rodeado de homosexuales allá donde vaya, creo que es una señal divina para que me replantee mi sexualidad, (porque Dios en su infinito poder ha de reservarse a los mejores para ser gays, está claro). De todas formas eso explicaría por qué me gustan algunas lesbianas.
Virgilio+Papas bravas... no sé de donde te sacas esas deducciones....¿¿¿???
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