martes, octubre 16, 2007

Érase una vez..

Sé que somos todos un poco niños, algo queda en nuestro interior... sé que todos conoceís el cuento de caperucita... pero quizás esta versión os es todavía desconocida y no debería pues es, cuando menos, original. ¿Un poco cruel? Quizás... Pero os aseguro que la original de Charles Perrault no tiene nada que envidiarle.



Estando una mañana haciendo el bobo,

le entro un hambre espantosa al Señor Lobo,

así que, para echarse algo a la muela,

se fue corriendo a casa de la Abuela.

”¿Puedo pasar, señora?”, preguntó.

La pobre anciana, al verlo, se asustó

pensando: “¡Este, me come de un bocado!”

y claro, no se había equivocado:

se convirtió la abuela en alimento

en menos tiempo del que aquí te cuento.

Lo malo es que era flaca y tan huesuda

que al Lobo no le fue de gran ayuda:

”Sigo teniendo un hambre aterradora...

¡tendré que merendarme otra señora!”.

Y al no encontrar ninguna en la nevera,

gruñó con impaciencia aquella fiera:

”¡Esperaré sentado hasta que vuelva

Caperucita Roja de la selva!”

- que así llamaba al bosque la alimaña,

creyéndose en Brasil y no en España -.

Y por que no se viera su fiereza

se disfrazó de abuela con presteza,

se dio laca en las uñas y en el pelo,

se puso la gran falda gris de vuelo,

zapatos, sombrerito, una chaqueta

y se sentó en espera de la nieta.

Llegó por fin Caperu a mediodía

y dijo: “Cómo estas Abuela mía?

Por cierto ¡me impresionan tus orejas!”

“Para mejor oírte que la viejas

somos un poco sordas”.”¡Abuelita,

Que ojos tan grandes tienes!”. “Claro, hijita

son las lentillas nuevas que me ha puesto

para que pueda verte, Don Ernesto,

el oculista", dijo el animal

mirándola con gesto angelical

mientras se le ocurría que la chica

iba a saberle mil veces mas rica

que el rancho precedente. De repente

Caperucita dijo: “¡Qué imponente

abrigo de piel llevas este invierno!”.

El Lobo estupefacto, dijo: “¡Un cuerno!”

O no sabes el cuento o tú me mientes:

¡Ahora te toca hablarme de mis dientes!”

¿Me estas tomando el pelo…? Oye mocosa,

te comeré ahora mismo y a otra cosa”.

Pero ella se sentó en un canapé

y se sacó un revolver del corsé,

con calma apuntó bien a la cabeza

y -¡pam!- allí cayó la buena pieza.


****

Al poco tiempo vi a Caperucita

cruzando por el bosque... ¡Pobrecita!

¿Sabéis lo que llevaba la infeliz?

pues nada menos que un sobrepelliz

que a mi me pareció de piel de un Lobo

que estuvo una mañana haciendo el bobo.

"Cuentos en verso para niños perversos",
Roal Dahl, Ed. Altea

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Para haber sido traducido del alemán está bastante bien.

Ivantxu dijo...

Eso mismo iba a decir yo. Buen traductor.
Este Roal Dahl es un genio...

carmncitta dijo...

me encanta esta versión jaja

HADEX dijo...

Roald Dahl es de los mejores escritores de relatos del mundo...sus cuentos para adultos son de lo mejor.

Anónimo dijo...

El señor lobo... mola. :D

Anónimo dijo...

NUNCA LO HABIA VISTO, MUY BUENA LA TRADUCCION Y LA COMPOSICION,

Anónimo dijo...

La verdad es que me han encantado las rimas. Son sencillas y a simple vista tal vez parezcan fáciles de escribir pero no lo son. Joer con Caperucita, por cierto...menuda elementa ta exa la niña, jeje.

Besos!!!