sábado, noviembre 29, 2008

Baberitos para Carolina


Jejeje.... ofertón en la tienda Disney... y yo que no pensaba comprar nada, me llevé estos dos baberos por 2.15€ y 1.90€ cuando antes valían 11€ y 9€ un chollo ¿no?... jejeje. Besos de miel.


miércoles, noviembre 26, 2008

Carolina está perfecta a sus 20 Semanas

Hoy por fin lo hemos sabido, ¡Es una niña!, una niña preciosa por cierto (aunque esto es totalmente amor de madre porque en la ecografía yo no soy capaz de ver nada). Le pondremos de nombre Carolina, está decidido. Aquí podéis verla en vivo y en directo... ¿a que es preciosa?

Y a continuación detallo el informe médico para "expertos":

Semanas de Gestación: 20

El feto se encuentra en presentación variable, se aprecia una actividad cardíaca (+++) y unos movimientos activos fetales (+++).

En medición de biometría fetal se aprecia un DBP de 4.5 , un FL de 2.7 cm y unos diámetros abdominales de: AP 4.2 cm y TR 3.9 cm.

Sexo fetal: mujer

La placenta se aprecia en una inserción anterior con un grado 1 y sin anomalías.

El líquido amniótico es de cantidad normal y de aspecto claro.

CONCLUSIÓN: Gestación única, evolutiva, cuyos parámetros corresponden a su amenorrea. No se aprecian alteraciones dismórficas.

FPP: 25 de abril.

miércoles, noviembre 19, 2008

Voy a ser Madre

Tan solo llevas cuatro meses en mi vientre y ya me cuestiono qué tipo de madre voy a ser.
Vendrás a este mundo y me cogerás de la mano y seré yo quien te explique lo que sucede, quien te ayudará a entender esta vida loca, quien ponga límites a tus acciones.
Algo que tengo suficientemente claro es que no quiero que seas una anotación en mi agenda, ni un post-it pegado al frigorífico.
No quiero tener que acordarme de ti entre la reunión de las doce y la comida con el jefe. Tener que contratar a alguien para que te lleve a poner las vacunas o te dé de comer tu papilla de frutas.
Porque, quizás me equivoque, pero no me hace falta que tengas todo lo que yo no tuve, ni tener una carrera profesional de éxito para sentirme feliz y realizada, me hace falta saber que cuando me necesites yo estaré ahí, porque ahora, mi mayor responsabilidad eres tú.
Voy a ser madre.
Y no por ello dejaré de ser mujer, persona o me sentiré menospreciada por los demás. Mi trabajo es importante, seré la única, junto a tu padre, que pueda darte todo lo que necesitas, que comprenda tus sentimientos como si fueran los míos y que te profese un amor incondicional que me haga buscar lo mejor para ti, aunque a veces esto implique no darte todo lo que pides.
Y aunque la labor de las madres trabajadoras es muy dura y es una elección personal tan aceptable como la mía, creo que siempre trabajamos por algo y, si ese algo es el dinero, sólo tendremos que echar un vistazo a nuestro alrededor y pensar en algo en lo que estemos consumiendo y que realmente no necesitemos o por lo menos no es tan importante como el tiempo que necesitamos para pagarlo y que restaremos a estar con nuestros hijos.
Si por el contrario, la necesidad de trabajar se debe a una realización personal, pienso que si esta necesidad es más grande que la realización como madres, tenemos que plantearnos qué clase de madre estamos siendo y cuáles son nuestras prioridades.
Sinceramente creo que la incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido un fracaso. Se ha supeditado nuestra función familiar a una función social y mercantil sin ningún tipo de escrúpulo.
Debería haber sido diferente.
Debería haberse compartido un horario laboral con la pareja de manera que ambas figuras paternales dispusiesen de tiempo para poder ejercer su función como padres y decidir la educación de sus hijos.
Pero eso no conviene. Si se gana más hay que consumir más. Si se tiene tiempo para educar a los hijos puede que éstos sean críticos e independientes y eso no conviene.
Ahora resulta que se multiplican las propuestas para que en la escuela se incluyan materias para enseñar a los niños educación vial, alimentación e higiene o normas de urbanidad. Simplemente porque nuestros niños no tienen a nadie cuando llegan a sus casas que les enseñe sobre estos temas. Es muy triste.
No quiero que un equipo de pedagogos a muchos quilómetros de mi casa decida mediante un currículo docente qué clase de persona será mi hijo.
Cada día más en las escuelas se hace preciso una atención personalizada, una necesidad demandada por el niño y yo me pregunto: ¿Quién mejor que yo le dará esa atención personalizada?
La escuela está pasando a ser lo que la familia ha dejado de ser, y los docentes se sienten desbordados. Han pasado de tener treinta y cinco alumnos que sabían que debían aprender y prestar atención a tener diez a los que tienen que perseguir con la cuchara de sopa para que coman porque nadie les ha explicado qué se espera de ellos en la escuela.
Las madres se preocupan: “Mi hijo no aprende”, “mi niño ha suspendido tres asignaturas” y buscan motivos psicológicos, retrasos de madurez y problemas de atención, cuando nadie les ha enseñado a esos niños el valor del esfuerzo y de la obligación que tienen con respecto a su formación.
De nada sirve que la maestra se desgañite poniendo castigos por no hacer la tarea si luego la madre en casa le escribe los ejercicios al niño o le da pena que se acueste tarde porque ha estado toda la tarde haciendo actividades extraescolares que harán de él, supuestamente, un superdotado.
Los que imponen ahí las reglas son los padres, porque por supuesto mi pensamiento es tanto para la madre como para el padre, ambos tienen una función esencial.
Quiero tener tiempo para poder ver qué clase de formación le están dando a mi hijo en la escuela. No quiero que nadie adoctrine a mi hijo y le dé información sectaria a conveniencia del partido político que establezca el currículo en ese momento.
Quiero poder enseñarle a tener un espíritu crítico, a analizar la información, a contrastarla, a ser independiente y a no ser fiel a ninguna ideología que suponga la negación de la opinión personal en pro de una opinión de conjunto.
Quiero que pueda tener un buen autoconcepto sin caer en la vanidad y sin perder la empatía que le haga estar en contacto con los demás.
Quiero que sepa ser feliz con lo que tiene y no postergar esa felicidad con metas económicas, materiales o situaciones futuras perfectas que nunca llegarán.
Quiero se sepa afrontar el fracaso y aprender de él sin que le provoque frustración o decepción de sí mismo.
Quiero que sepa escuchar, ser tolerante y pueda enriquecerse de lo que cada persona nos puede aportar modificando, si es preciso, su actitud ante las cosas.
Quiero que sepa amar sin condiciones arriesgándose a perder y después volver a confiar en su corazón.
Y ante todas estas expectativas quiero: quererte como seas, no hacer de ti un proyecto propio al que debo pulir hasta la perfección, quiero poder acercarte todo lo posible a la felicidad. Quiero quererte lo mejor que sé y sabré soltarte de la mano cuando puedas volar sólo, porque te quiero.
Voy a ser madre… o quizás ya lo esté siendo.

domingo, noviembre 09, 2008

Primeras compritas para mi bebé.

Estoy mucho mejor de los síntomas que sufría los primeros meses. Ahora puedo empezar a disfrutar de las primeras compras. Por ahora son "antojitos" y aunque todavía no sé el sexo de mi bebé os puedo asegurar que no soy de las que quieren todo rosa o todo azul, de hecho me encanta el amarillo, el verde, el rojo y el naranja.


Hay un objeto predilecto en este embarazo: "las jirafas", me ha dado tremendamente por ellas y sé a ciencia cierta que tendrán gran presencia en la decoración y complementos del bebé.


Y como muestra un botón:




Capa de baño de Mothercare:








Y nenúfar termómetro de BEABA válido para el baño y para el dormitorio:



¿Qué os parecen?... Besos de miel.